Señor arquitecto: hágame usted una casa mitad fortaleza, mitad panal. Baldomero Fernandez Moreno
jueves, 2 de abril de 2015
De mi porteña soledad
El amor
aunque salió mal
nos vino bien
quiero creer
El amor
lejos se fue
si es que alguna vez
estuvo acá
El amor
como lo ves
no es más que
publicidad
El amor
no va a volver
a menos que
vuelva con vos
martes, 10 de febrero de 2015
Aidil, Reina del fuego.
Mi abuela celebraba dos días de cumpleaños
por año. Un mal entendido del registro civil, que presupongo solo
fue un olvido o un despiste de quien hace mucho vive y poco se detiene a leer
su documento. Cuestión que los nueves, y también los diez de Febrero había que
ir a saludarla, y esperar por ahí entre vecinos y llamadas para comer algo
rico. Cuando la distancia apremió y con ella mi transformación en joven adulta,
solamente hubo que elegir entre uno de los días, llamarla y al corroborar su voz
en el teléfono, cantar el feliz cumpleaños, entero, con estribillo y estrofa,
con la bicha intención de escucharla reír o ponerse nerviosa hasta reconocer en
la voz de cuál de toda su descendencia provenía el saludo. Tal como ella hizo
año tras año hasta que dejó de llamar. Quedaron en triste tono de espera
parientes lejanos que eran cercanos por anécdotas en sepia; secretarias de
oficinas de chocolate que firmaban cajas y cajas de golosinas a cambio de una
charla amena sin tramiterio ignorando la astucia de quien finge ser una tierna
abuelita y oculta a la súper heroína del barrio; quedaron sin atender mis
llamadas culinarias que por haberlas confiado tanto serán irreproducibles las
más clásicas recetas; quedará esperando el millón de Susana en una fuente de
papelitos con el número de tu casa; quedará un locutor de radio sin su oyente
favorita.
Y aunque hoy el teléfono no suene,
la
gente que antes no se moría, se está muriendo.
Y yo tengo tanto por contarte,
lo que engordé y lo que viaje y el peor es nada que nunca encuentro.
- vos tenés linda boca, me dijiste
mientras tomábamos una taza de leche tan grande, tan llena y tan caliente que
no podía ser mentira si vos lo decías me sentía linda
y cada vez que me veías aunque te diga abuela estoy igual me iba siendo más linda
es verdad también un poco más artista, artesana, un poco más viva.
y cada vez que me veías aunque te diga abuela estoy igual me iba siendo más linda
es verdad también un poco más artista, artesana, un poco más viva.
Abuela, ¡hay tanto que no aprendo! y me da vergüenza
porque me crie viendo entregarte a proyectos pasajeros: coleccionando bolitas de agua llenando tu casa de colores y llorándote las arrugas de tu niñez soñadora.
Tanto
que me tatué una mujer amadora
y la arrastro a este cuerpo de infantilona que llora y reinventa
por no reventar.
porque me crie viendo entregarte a proyectos pasajeros: coleccionando bolitas de agua llenando tu casa de colores y llorándote las arrugas de tu niñez soñadora.
Tanto
que me tatué una mujer amadora
y la arrastro a este cuerpo de infantilona que llora y reinventa
por no reventar.
Preferirías aprender a eructar a soportar
tanta cursilería, no juzgo tu recuerdo, yo tampoco me la bancaria si te tuviese
al frente, como mucho pondría la pava y tomaríamos los mates que nadie te
cebaba, como máximo jugaríamos a las cartas y como poco te haría cualquier
chiste, porque lo primordial
perdón que insista
es que mi abuela celebraba
dos días de cumpleaños porque lo importante de la vida es que sea tan grandota
que no alcance día para festejar la unión de átomos que deviene en mujer.
lunes, 2 de febrero de 2015
Estados
todo sobre la mesa echa humo
el mate el cenicero la computadora
ojalá todo se haga humo, pienso
pero hay 83% de humedad
estoy hecha de agua
difícil de elevar.
miércoles, 28 de enero de 2015
Así y solo así
por donde me mueva
he de cargar dos pesos
el mío
y el otro de otro cuerpo
19 hs. hay empezar a aliviar el propio
o buscar liberar el ajeno.
viernes, 23 de enero de 2015
Lío de horas
Veme sin previo aviso en un buen día
cuando la tarde se calme
es buen momento para empezar
quizá sea la sexta la vencida
y un triunfo a la paciencia
recomendame algo
contame algo emocionante
que me quiero asombrar
me muero de tiempo
y tantas cosas
veme ahora que estoy vacía
cuando el cielo se resigna
tal vez me tomes por tranquila
te estoy dando todas las pistas:
a la hora de nubes lilas
varios yo y los muchos vos que elijas
confluiremos en el erotismo temporal
junto con aves y empleados de oficina
sera fresca la mañana con menta en los dientes
y llevadero el doliente sol del próximo mediodía
la siesta otra cosa quemándose enumeraciones
los Beatles en el ocaso sin prisa
cuento lo que pienso qué escucho tu teoría
y todavía sobra rato para la luna.
sábado, 20 de diciembre de 2014
Día de la patria
Esa vez que te quise
se parece
a esa vez que cocinaste
después
de bailar cumbia
acordándonos
de gente que miramos en la calle
cuando
me preguntaste si era feliz
antes
lunes, 15 de diciembre de 2014
.
Aunque se me ocurra que sos mas lindo que dormirse viendo tele
tengo la adulta responsabilidad de apagarlo - fin de la fantasía -
y sobre todo de poner alarma
porque ya no puedo aguantar con esos pesos
ocurre que además del click
uno ya no se duerme
o es muy factible que en un descuido
a las cinco de la mañana uno se encuentre
ojos abiertos siguiendo los trazos de la cortina
evaluando que tan buena gente se es
por la noche se da entrega esa carga social tan intima
de haber hecho en vigilia algo que afecte a la manada
somos lo que hacemos / consumimos / demostramos
o lo que nos da vergüenza y escapamos
o sera que nuestro sistema de creencias consiste en creer
lo que otros nos contaron y recién cuestionamos
y entendemos ya entrada la noche
desde la fe hasta la gastronomía
se entiende tanto en la cama
donde ya es tarde para molestar
y se ve tan bien que toda solemnidad rompe las pelotas
qué tanto sería posible si al movernos usáramos tanta claridad
será que en esa tibieza fetal de las frazadas
se siente una compasión tan grande por el mundo
que nos culpa y nos perdona tantas veces
viene el día y vemos donde nacen
el sol y las cosas que se piensan en la cola del banco
y lloran en todo viaje
si el insomnio tuviera coraje
igual preocuparían otras cosas
habría otros consuelos.
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