- pienso cómo carajo haces estar tan tranquila
- cuando a tus viseras hacen implosion y paren nuevas galaxias,
- cómo mantenes la calma estando en constante expansión
- pero vos
- no estás pensando en eso
- estas inventando una historia
- y te agarras la cabeza para que no
- se te escapen asteroides o meteoritos
- (el mundo va a cambiar para vos.
- y todo va a ser fantástico)
Señor arquitecto: hágame usted una casa mitad fortaleza, mitad panal. Baldomero Fernandez Moreno
viernes, 25 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
.
Hombre de transparencias
ven a mi
que ya no rayo las paredes
con palabras de otros
pero sigo triste y obvia
para me leas fácil
como el boleto que te va a traer
cuando cruces lo que tengas que cruzar
para llegar justo al comienzo del tema
más triste que hay en el reproductor
que escuchaba a los quince años
en el principio de esperar
que saltes las mañanas que se hacen nata
del café con leche
y esquives a los ahogados
(al hombre de música al hombre de tabaco
negro al hombre que no mira la luna)
cuando al fin de tu crol
transatlántico subas por la cuchara
me abraces la cara
obligándome a dar las tibias gracias de
empezar un nuevo día
te voy a decir – llegaste
al
final, no fue tanto
y
pueda darte arte y puedas darme paz
lloverán palabras lindas
cachivache macana pepona
que rompan este esquema
empapados
de todo lo bonito
y esté por fin tranquila
puede que aprenda a escribir poemas en la
bolsa de facturas
y te pida , aunque pueda, que cambies
la tristeza de la lámpara bajo consumo
para que desayunemos mirando al sol
Quiero decir
que cuando la base de datos de virus haya
sido actualizada
hombre de la realidad
toda la inocencia será luz.domingo, 23 de marzo de 2014
Se me llenó la alacena de hormigas.
En el capítulo de hoy me levanto diez minutos después de
despertar y seis de abrir los ojos, inescrupulosamente ante la espejo me saco
la bombacha del culo prendo la notebook y pongo la pava con solo tres pasos en
el microcosmos de un micromonoambiente. Desde arriba veo caer en la taza una
cuchara y un saco de té. Aunque no necesito alzar la vista para que mi brazo
abra la alacena son mis ojos quienes tienen la primicia: todos mis productos
para el desayuno, mi estante favorito, está colapsado de hormigas. Al hecho de
que son hormigas lo infiero sinápticamente porque se mueven, pero quien
desconozca del comportamiento hormigal bien podría asegurar que se trata de una
invasión de puntitos negros. Si bien la alacena Lichtenstein es muy bonita alacena
no es mi alacena. Porque soy sensible y la vanguardia me estresa, tengo baja el
azúcar, pudiera recuperarla si la azucarera
no fuera un candombe de negras. Me siento angustiada y en una silla. Nada me apura,
nada me disuade, en nada me modifican dos hormigas más que caigan majestuosamente
sobre la miel. Solo estoy en mi privacidad administrada por inmobiliaria mirando
como hordas de guiones ocupas desayunan mi soledad. Anuncio a quien quiera escuchar
que me voy a quedar así un tiempo, los minutos que lo requiera y que aviso cuándo
quiera empezar mi día. Ayer mi celular me ofreció felicidad (¡si felicidad!) a
$11,80 la semana. Pensé que la poética más lógica era aceptar. Hasta ahora
tengo once pesos menos, hambre y hormigas en la alacena.
sábado, 8 de marzo de 2014
¿Por qué entonces soy tu favorita, por qué me preferís, me seguís eligiendo? A veces lo decís y parece que todo lo que de mí quisieras es tan poco en el fondo. Y en el fondo, nada.
¿Que querés que te diga? Mirá, estuve pensando y creo que las cosas deberían ser así. Y vos me digas tengo otra idea, y como siempre disentimos y es algo que nos gusta, entonces dejamos todo sin tocar y nos seguimos queriendo, siempre de la misma manera y seguimos con esto, de hablar de algo y escuchar Spinetta hasta que agonicemos de luz.
viernes, 22 de noviembre de 2013
domingo, 17 de noviembre de 2013
-
Algunas veces hago sonar fuerte las llaves,
cuando llego a casa
por si acaso
el tintineo trae su presencia
frente a mi puerta
aunque sé que
no hay maullido
ni caricia
ni colita peluda
tampoco hay olor
me visitan los alérgicos
ahorro veinte pesos por semana
y sobre todo
duermo más
en profunda soledad
la soledad que deja un gato cuando se vá.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


